Papel higiénico por la cara

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La tecnología de reconocimiento facial continúa ampliando sus aplicaciones en China, donde ya no solo se emplea para mejorar la seguridad o agilizar determinados trámites, sino también para resolver problemas cotidianos. Uno de los ejemplos más llamativos se encuentra en los baños públicos, donde las autoridades han comenzado a utilizar este sistema para controlar el reparto de papel higiénico y evitar que los usuarios se lleven los rollos completos.

Papel higiénico por la cara: China utiliza reconocimiento facial para evitar el robo en los baños públicos

La iniciativa busca reducir el desperdicio, disminuir los costes de mantenimiento y fomentar un uso más responsable de los recursos públicos. Aunque la medida ha despertado cierta polémica, sus responsables consideran que puede convertirse en una solución eficaz para un problema que lleva años afectando a numerosos espacios públicos del país.

El problema del papel higiénico en los baños públicos de China

Quienes han viajado alguna vez a China conocen una de las particularidades de sus baños públicos: en muchos de ellos no hay papel higiénico disponible. Aunque la situación ha mejorado durante los últimos años gracias a las inversiones en infraestructuras y limpieza, todavía es habitual que los usuarios deban acudir con sus propios pañuelos de papel o toallitas.

Esta costumbre está completamente normalizada entre la población local, que rara vez entra en un baño público sin llevar consigo un paquete de papel. Sin embargo, para muchos turistas extranjeros supone una sorpresa encontrarse con la ausencia de un elemento tan básico.

Lejos de tratarse de un problema de falta de mantenimiento, la explicación está relacionada con el comportamiento de algunos usuarios. Cada vez que los operarios reponen un rollo de papel higiénico, este puede desaparecer en cuestión de minutos porque algunas personas deciden llevárselo completo para utilizarlo posteriormente en casa o en otros lugares.

Reconocimiento facial para controlar el consumo de papel higiénico

Con el objetivo de poner fin a esta práctica, las autoridades del Templo del Cielo, uno de los principales atractivos turísticos de Pekín, han instalado innovadoras máquinas dispensadoras equipadas con reconocimiento facial.

El funcionamiento es sencillo. El usuario se coloca frente al dispositivo, que escanea su rostro durante aproximadamente tres segundos. Una vez verificada la identidad, la máquina entrega automáticamente 60 centímetros de papel higiénico, una cantidad que, según sus diseñadores, resulta suficiente para un uso normal.

Si una persona necesita más papel, deberá esperar nueve minutos antes de volver a utilizar el dispensador. Solo entonces podrá realizar un nuevo escaneo facial y recibir otra porción.

Este sistema pretende impedir que un mismo usuario retire grandes cantidades de papel en pocos segundos, evitando así el abuso y reduciendo considerablemente el consumo innecesario.

¿Por qué se eligió el reconocimiento facial?

Según explicó Lei Zhenshan, director de marketing de la empresa responsable del desarrollo del sistema, antes de implantar esta tecnología se estudiaron varias alternativas.

Entre las opciones analizadas figuraban los lectores de huellas dactilares, sensores de movimiento mediante infrarrojos y otros métodos de identificación. Finalmente, la compañía optó por el reconocimiento facial al considerarlo la solución más rápida, cómoda y, sobre todo, más higiénica, ya que evita que cientos de personas tengan que tocar la misma superficie.

En esta primera fase se instalaron seis dispensadores inteligentes, cada uno con un coste aproximado de 700 euros, una inversión que algunos ciudadanos consideran elevada para una medida de este tipo.

Una medida eficaz, pero no exenta de críticas

Como suele ocurrir con cualquier innovación, la iniciativa también ha recibido numerosas críticas.

Algunos usuarios consideran que 60 centímetros de papel resultan insuficientes en determinadas circunstancias y opinan que el tiempo de espera de nueve minutos para obtener una nueva dosis es excesivo e incómodo.

Por otro lado, también han surgido debates relacionados con la utilización del reconocimiento facial en espacios públicos, especialmente en lo referente a la privacidad de los ciudadanos y al uso que pueda hacerse posteriormente de esos datos biométricos.

Aun así, las autoridades defienden que el sistema únicamente busca optimizar el consumo de un recurso público y reducir el elevado coste que supone reponer continuamente el papel higiénico.

Otros intentos para reducir el consumo de papel

Esta no es la primera vez que China intenta solucionar este problema.

En el parque Taoranting, también situado en Pekín, ya se instalaron hace años dispensadores automáticos convencionales que limitaban la cantidad de papel entregada, aunque sin utilizar reconocimiento facial.

Los resultados fueron positivos, ya que el consumo descendió aproximadamente un 33 % desde su implantación en 2011. Sin embargo, el parque continúa utilizando alrededor de 20.000 rollos de papel higiénico al año, una cifra que demuestra que el problema sigue estando presente.

Los responsables del recinto explican que muchas personas esperan pacientemente a que el personal sustituya un rollo vacío para llevárselo completo aprovechando que es gratuito.

Tecnología al servicio del ahorro y la sostenibilidad

La implantación de estas máquinas representa un ejemplo de cómo la inteligencia artificial y el reconocimiento facial pueden utilizarse para gestionar recursos públicos de forma más eficiente.

Además del ahorro económico que supone reducir el consumo innecesario de papel, la medida también persigue un objetivo medioambiental, ya que disminuir el uso de este producto implica reducir el consumo de materias primas, agua y energía necesarias para su fabricación.

Aunque todavía es pronto para determinar si este sistema se extenderá al resto del país, las autoridades chinas consideran que los primeros resultados son prometedores y no descartan instalar estos dispensadores inteligentes en otros parques, estaciones y edificios públicos si la experiencia continúa siendo positiva.

En cualquier caso, esta iniciativa demuestra cómo la tecnología puede ofrecer soluciones originales a problemas cotidianos, incluso en aspectos tan simples como el uso del papel higiénico en los baños públicos.